“Perforando la pirámide burocrática en el lenguaje más horizontal”, así, al decir de Francis Fukuyama, hube de construir con total desinterés personal y perseverancia, esta solitaria e interminable denuncia administrativa; en 23 expedientes, que a lo largo de ocho años y medio conformaron un botón de muestra de su laxitud y falta de pasión para el bien común, tanto público, como privado o semiprivado.

La denuncia penal probó que las Fiscalías han sido atacadas por el mismo virus. 15.000 documentos entregados en mano, con vistas adicionales a 35 personas físicas y jurídicas, para sentir que aun en soledad puede renovarse vivo el ánimo que cada mañana en sutiles vigilias nos desvela.

No me referiré sólo a las lluvias. Sino en particular, a los diluvios de necesidades originarias de tantas divinas imperfecciones humanas; y a las montañas de papeles con que hube perseguido esta ilusión de hacer algo por un sueño; que como todo sueño llama y necesita construcción.

A todas las criaturas que hube en tales reiteradas circunstancias conocido, reconocido y finalmente denunciado, trataré de recordar con mi mayor consideración, comprensión y discreción. Para que ellas tengan siempre su oportunidad de corrección; si es que acaso correspondiera oportuno, a los deseos del espíritu en sus almas.

 

 

 

El presente trabajo apunta a inscribir la Naturaleza en la más inmediata cercanía de las poblaciones agrupadas; favoreciendo el sostén de las semiagrupadas y premiando a las dispersas; en aras de volver a depositar y rescatar de los suelos los erarios de identidad que siempre tuvieron. Considerando para ello, puntos de apoyo en las Leyes de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo, cual es el caso de los Decretos Leyes 8912/77 y 10128/83, ordenados por Decreto 3389/87; en la Provincia de Buenos Aires, nuestra legislación.

De su preámbulo:

Son objetivos fundamentales del ordenamiento territorial asegurar la preservación y mejoramiento del medio ambiente; prescribiendo las acciones que lo degradan; creando condiciones físicas y espaciales, que con el menor costo económico y social den satisfacción a toda la comunidad; preservando los sitios de interés natural, paisajístico, histórico y turístico; implantando mecanismos que eliminen los excesos especulativos; salvaguardando los intereses generales de la comunidad; posibilitando su más orgánica participación en estos procesos, y así propiciando estímulos para la generación de la más clara conciencia; en la necesidad vital de preservar y recuperar el valor de nuestros ambientes.

Esta ley rige la organización: de los criterios generales, la clasificación del territorio, la delimitación, dimensionado de las áreas y los procesos de ocupación del territorio provincial; reglamentando los usos, intensidad de ocupación, subdivisión, infraestructura, servicios y equipamiento comunitarios. Implementando los procesos de organización territorial; los organismos que desde el Estado contribuyen a esta gestión; los instrumentos técnicos y jurídicos de los gobiernos provincial y municipales; las responsabilidades y sanciones; y la aplicación de esta ley.

 

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